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Año I, No. 3 * JULIO-AGOSTO 2008

Entrevista con el tenor costarricense Ernesto Rodríguez


Por Olman Alfaro Portuguez.

biotenor@yahoo.com

 

Según su propia experiencia profesional, ¿Qué opina de la situación actual del canto lírico en Costa Rica en relación a otros países?

La problemática tiene que ver con la posibilidad de oportunidades, en especial para los estudiantes y cómo se presenta el futuro para ellos. Siento que no hay una política ni una idea clara, de parte las personas que tienen el poder de dar una oportunidad a los jóvenes cantantes que están culminando procesos. Desde el punto de vista estatal, tenemos una compañía lírica que debería colaborar de alguna forma en este aspecto, contemplando dentro de sus objetivos esas oportunidades. En otros países de Latinoamérica suceden situaciones similares. Por ejemplo, en Puerto Rico, los jóvenes critican el hecho que a ellos no se les da la oportunidad porque tienen que salir al extranjero a tener alguna experiencia para que su país les tome en cuenta, cuando deberían poder crecer en su país primero para luego viajar a buscar oportunidades. En la mayoría de nuestros países latinoamericanos hay dificultad en tener esa proyección de cómo encaminar un proceso de formación de cantantes, que sí se ha logrado en otros campos de la música, como en el caso de Venezuela con los coros y en la parte instrumental. Esa es la problemática general, no hay un plan, un proyecto, una institución, en nuestro caso la Compañía Lírica Nacional, que pueda convertirse en ese ente que tome la batuta y que logre direccionar todas las iniciativas que puedan desarrollar el canto lírico.

 

¿Y con respecto a los cantantes profesionales que ya han sido formados?

Aquí, como en la mayor parte del mundo, tiene que ver mucho con la capacidad artística del cantante, pero también con los que tienen el poder y hacen que las cosas no sean claras. Podríamos hablar de esfuerzos que se hacen de manera privada, como Ópera de Cámara de Costa Rica o Mozart Chorale, donde no se debería criticar la forma en que hacen la selección de los solistas, porque son iniciativas privadas. Pero en el caso de la Compañía Lírica Nacional, que es un ente oficial, debería regirse por la forma sana de hacer las cosas, haciendo audiciones, manteniéndose al tanto de las condiciones vocales de los cantantes e ir más allá. Como institución del Estado, podrían tener, por ejemplo, una página de internet que permita ayudar tanto en la producción como en la promoción de los cantantes líricos nacionales. No es "hacerle la carrera" al cantante ya formado, ni ser un agente para todos, pero sí podría crear condiciones que favorezcan el desarrollo del canto. Ciertamente, las prácticas que se están dando actualmente no son las adecuadas: no se hacen audiciones, la selección de los cantantes se hace de forma parcializada y sin un criterio sano. Por ser un ente estatal no se trata de que quieran hacerlo o no: es obligación hacer la audición, es el mismo proceso de licitación que se utiliza en la administración pública.

 

¿Hay suficientes cantantes en este país para cubrir los espacios existentes? ¿Es una necesidad traer solistas extranjeros?

Hay que ser honesto, la valoración del cantante ha mejorado mucho. Recuerdo que en el 2004, don Guido Sáenz dijo que en este país no había cantantes líricos. Supongo que se refería a solistas de calidad. Sin embargo, para hacer tal afirmación se requiere conocer a profundidad la situación y saber todo lo que se está haciendo. Desde el montaje de Rigoletto en el 2004, las oportunidades han ido en aumento, aunque el medio es sumamente pequeño. Hay cantantes nacionales suficientes para lograr hacer muchas cosas, pero la incorporación de extranjeros favorecería el nivel y la creación de “escuela” para los locales. Sin embargo, los cantantes que se traen deberían ser de gran calidad, que tengan la posibilidad de aportar algo y de comprometerse. Muchos de los que vienen no llenan en realidad las expectativas y en esa situación es mejor darle la oportunidad a los nacionales.  De nuevo, la selección de los extranjeros no se hace generalmente por medio de procedimientos adecuados, sino por referencias o recomendaciones. En cuanto a los espacios, el mercado es muy pequeño y por eso es que muchos han optado por abrirse campo por medio de asociaciones o iniciativas privadas que logran hacer producciones independientes. El problema con esto es que los mismos cantantes deben, entre otras cosas, cumplir con labores de producción, gestión cultural y mercadeo,  que aunado al trabajo artístico personal hacen complicado el desempeño como solista. Estas iniciativas privadas favorecen la posibilidad de mantener a los cantantes trabajando activamente, sin embargo, las selecciones arbitrarias de los solistas por parte de los productores, hacen que la calidad del espectáculo sea frecuentemente inferior con respecto a un proceso más objetivo en que se incluyan a los cantantes profesionales del país. Muchas veces los solistas de estos montajes no son profesionales y, a veces, ni siquiera se dedican a eso.

 

¿Qué diferencias hay en la actual generación de cantantes con respecto a las anteriores?

Yo pienso que, aunque actualmente no hay tantas oportunidades, hay más que antes. Se cuentan historias del pasado, donde hasta tuvieron lugar peleas que incluían contacto físico y hasta armas de fuego, en disputa de un papel o una premier. Estas nuevas generaciones tienen mayor conciencia de que éste es un trabajo que debe ser valorado y remunerado, de acuerdo a los requerimientos de la obra. De alguna forma, esto hace que el nivel de exigencia tenga que crecer un poco. De igual manera, los cantantes profesionales, con estudios musicales formales y que solamente se dedican a cantar, han aumentado con respecto al pasado.

 

¿Qué necesita un cantante en este país para ser un buen profesional?

Lo primero es prepararse, y lo segundo es terminar su desarrollo como cantante con las oportunidades que le permitan estar en un escenario. Además, es necesario salir del país para poder entender este medio y estar en un ambiente más competitivo. Se deben hacer cursos de perfeccionamiento, clases maestras, concursos y cualquier actividad que provea las herramientas que se necesitan para desenvolverse adecuadamente en el arte lírico. Es en realidad un asunto de voluntad, suerte, preparación y no siempre todas estas cosas confluyen en un punto. Hay que tener mucha energía, mucho ímpetu, mucha fe de que las cosas van a salir bien. En este momento, el cantante no debe pensar que alguna empresa o institución le va a resolver las cosas, porque en este país ninguna de ellas está en función de los cantantes.

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