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Año I, No. 3 * JULIO-AGOSTO 2008“Una tradición real no es la reliquia de un pasado irremediablemente ido, sino una fuerza viviente que anima e informa al presente” - (Igor Stravinsky)
Tomando como punto de partida esta premisa, presentamos una serie de ensayos sobre la tradición musical de Costa Rica, y su repercusión en el quehacer artístico del presente.
Nuestros pioneros
Por Roy Loza Varela
roylozacr@gmail.com
El discurso retórico en el que hasta hoy se ha estado inspirando la historia musical de Costa Rica contiene básicamente una constante tradicional parcializada hacia el criterio subjetivo, y en algunos casos desde ambivalente y hasta espurio, que se inclinan o inciden de una u otra manera en los subsiguientes modos de pensamiento de generaciones venideras susceptibles a conceptualizar e internalizar dicho objeto de estudio. Sin embargo, más importante que discutir si dicha tradición es vista imparcializada o no, es mayormente relevante motivar otro acercamiento de estudio al que pocas veces se le rinde atención: la influencia extranjera en el desenvolvimiento educacional musical de Costa Rica, o dicho de otro modo, la injerencia predominante de la música occidental.
En la historia de Costa Rica siempre ha sido distinguida la influencia externa, sobre todo la europea, a través de marcos ideológicos o conjuntos de ideas así como por medio de la acción directa de múltiples visitantes que estuvieron de paso en el país, vivieron períodos o, en una buena parte, se asentaron en el país y echaron sus raíces en éste.
Aquí es importante señalar que igualmente esta influencia extranjera musical es una de tantas de otras índoles que la clase gobernante liberal de la época utilizaba como pretexto hacia el modelo de nación que deseaba instaurar bajo el lema de Orden y Progreso. En este período tenemos: por la escultura ya estaba el Monumento Nacional y por la arquitectura ya estaba el Teatro Nacional ambos de 1897, son algunos ejemplos de modelos netamente románticos europeos.
La lista ofrecida muestra a dos grandes influyentes del ambiente musical costarricense: el español don José Campabadal y Calvet y el belga don Juan Bautista Ghislain Loots Deblaes, el primero en Cartago y el otro en San José. Entre ambos se aprecia un aporte de casi setenta años, con una presencia casi consecutiva y con una finalidad casi idéntica que entre otras figuraba la paulatina evolución hacia el planteamiento, significación, concretización y cristalización del advenimiento sinfónico en Costa Rica.
¿Y por qué? Tal vez, y sin proponérselo, Campabadal logra la peripecia con la Sociedad Musical Euterpe, cuyo considerable número de integrantes hace pensar en uno de los primeros intentos tanto en el campo coral como instrumental. No menos indiscutible es la vectorialidad de Loots: en su principio comisionado para una tarea de reformación musical militar (bandas), bifurcándose posteriormente hacia la creación de la denominada primera Orquesta Sinfónica de Costa Rica. Este calificativo obedece principalmente a título de representación de esta agrupación musical en el exterior (los viajes a Guatemala y México a finales de la década de 1920).
La experiencia traída desde Europa, la visualización de un comportamiento musical que emulara el del viejo continente y el respaldo gubernamental, son la tónica a seguir por estos maestros durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Esto inspira en las siguientes generaciones que formaron musicalmente a evaluar el evento musical en sí, promoviendo más personas interesadas en dedicarse a la vida musical costarricense.
Aunque Campabadal y Loots por igual fueron afortunados por las buenas intensiones que por la época se gestaban, igualmente fueron víctimas de la falta de seguimiento y apoyo gubernamental, que en la mayoría de los casos devengaba en la falta de los fondos necesarios. Esto representó para la época una constante: inconsistencias en el mantenimiento de las instituciones culturales musicales, excepto las bandas militares. Ambos insignes músicos, tras iniciar el campo sinfónico en Costa Rica, logran justificar la jerarquizadora presencia del director musical como figura unificadora tanto del texto musical, del evento de ejecución instrumental en público y la de promotor de instituciones y sociedades musicales. Entonces, ser extranjero y maestro musical formador, son variables dependientes que corren paralelas, que consolidan, coadyuvan y convergen, por el beneficio del campo sinfónico en los inicios de la historia musical de Costa Rica.
Así, surge la figura de don Roberto Cantillano Vindas, que además de ser músico militar, estudia flauta con el maestro Loots y logra adquirir la habilidad de ser uno de los primeros costarricenses en destacarse en el arte de la batuta. De hecho, en las crónicas es más recordado como director que cómo instrumentista, aunque esto no desmeritan su talento para su instrumento.
La época de Cantillano puede entenderse como la consecución promediada de Campabadal y Loots en cuanto a dirección instrumental. Sin embargo, su período carece significativamente del campo sinfónico, provocando que su profesión sea forzada e inevitablemente direccionada hacia la banda militar, grupo musical que más lo destacó. Así, hasta finales de la década de 1940 renace la idea concretizada de organizar una orquesta sinfónica bajo la tutela del maestro Hugo Mariani. En general, se aprecia que para la historia musical costarricense, y a la cabeza jerárquica del campo sinfónico frecuentemente, se nota la presencia de algún extranjero, tendencia que aún se conserva hoy en día.
Ahora bien, las connotaciones más importantes de músicos como Campabadal y Loots se resumen así: destacados instrumentistas en el medio, emblemáticos directores de masas instrumentales (militares y civiles) y organizadores incansables de sociedades o agrupaciones musicales. Sin embargo, hay una clara diferencia entre ambos: Campabadal fue maestro en centros de enseñanzas escolares importantes durante la época. Tal aporte como instructor le mereció sino ser el primero en el país en ser nombrado como Inspector de Música de Escuelas y Colegios Oficiales.
Hoy en día se toman como referentes los libros Cantos Escolares y el A. B. C. Musical, con canciones compuestas por Campabadal, como principales iniciadores del campo de la materia canto en los centros educativos. De esta manera, de Campabadal se conserva material escrito hasta el día de hoy, esto sin mencionar su influencia tan evidente en el campo de la composición de música patriótica (Himno al 15 de Setiembre).
En cuanto a su aporte creador Campabadal también se destaca como compositor de marchas fúnebres, de música religiosa e igualmente se desempeñó como maestro de capilla en iglesias de la ciudad de Cartago. Se destacan alumnos como don Alejandro Monestel y don Octavio Morales, igualmente dedicados en sus composiciones a la música religiosa.
Hasta el día de hoy del legado de Campabadal y Loots prevalecen los siguientes aspectos dirigidos hacia varios campos:
* La actividad creadora y compositiva, pues ya existen en nuestro medio compositores importantes, alguno de ellos fueron discípulos de connotados maestros. Algunos de nuestros compositores hasta tienen prestigio internacional, pues algunas de sus obras se han interpretado fuera de Costa Rica. La composición musical hoy en día es una carrera universitaria.
* El campo sinfónico es una realidad sólida y emulada por otras instituciones que hasta hace poco curiosamente no la contemplaban, ni siquiera en las universidades. Sin embargo, la iniciativa creciente de crear nuevas escuelas de música en todo el país no hará sino perpetuar la importancia de conservar organizaciones, agrupaciones u orquestas sinfónicas como parte del desarrollo integral musical del actual estudiante de música.
* El ser músico instrumentista, que deviene en una autonomía básica para toda persona dedicada al arte musical. Ser músico solista o instrumentista le ha valido hoy en día reconocimientos internacionales importantes a muchos músicos costarricenses.
* El gestor y promotor de nuevas organizaciones, agrupaciones, sociedades y centros de estudios musicales. Músicos costarricenses visionarios han generado nuevas opciones para el quehacer musical. Ahora no basta con solamente conocer sobre música. Más bien, es muy vinculante el estar al tanto de otros conocimientos extra musicales.
* El trabajo educativo se ha convertido en la mejor opción para muchos profesionales en música. Ya existen Asesores y Coordinadores de Educación Musical en diferentes direcciones regionales de enseñanza del Ministerio de Educación. Los más comprometidos maestros y profesores de música siguen contribuyendo con amplias y profundas publicaciones desde varios ámbitos: cantos escolares, didáctica musical, expresión corporal y ejecución instrumental.
* Por último, ya existen en el medio musical costarricense reconocidos directores sinfónicos. Alguno de ellos comparten tanto la composición musical como el trabajo de dirección sinfónica (orquestal o banda).
¿A qué se le podría nombrar tradición real? A aquella que se ha superado a sí misma. A la que en vez de paralizarse y permanecer casi estática (o en la categoría de reliquia), más bien ha evolucionado hasta convertirse en una complejidad en favor de la causa musical. Entonces honor a los primeros: Campabadal y Loots.
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